Las gotas de la lluvia resbalaban por el cristal. Al otro lado apenas se divisaba el magnolio que habían plantado hace ya 30 años.
Una tarde más, sentada delante de la chimenea, empieza a recordar aquellos días en lo que todo era perfecto, en lo que todo parecía nada, en como habían convertido su vida en un suspiro. El sueño invadía sus recuerdos y así descansando empezó a soñar con volver a su lado